Inaceptable baja en el precio que reciben los tamberos

vacasUna baja en el precio que reciben los tamberos es inaceptable. El productor está hoy descapitalizado: con un precio que no alcanza a cubrir los costos crecientes -a causa de la inflación- y con un alto nivel de endeudamiento.

Las políticas públicas, que cerraron arbitrariamente las exportaciones e intervinieron el mercado, castigaron al productor y beneficiaron a las industrias que compraron materia prima muy por debajo de su valor real. Esta medida se tomó en momentos de buenos precios internacionales que el productor no llegó a percibir. Ahora que el valor de la leche bajó en el mercado mundial, los industriales intentan transferir los resultados de su ineficiencia y desacertadas decisiones empresariales a los productores.

Esta situación contrasta con lo que ocurre al otro lado del Río de La Plata. En Uruguay los productores pudieron captar los buenos precios internacionales y aumentaron la producción con inversión y tecnología. Mientras tanto, en la Argentina, como resultado de la intervención, los industriales pagaron al productor menos de lo que deberían haber pagado en condiciones de mercado. De 2006 a 2014, esa quita le costó a los tamberos U$S 3.500 millones, y la producción de leche sólo se incrementó en 5%, mientras que en el mismo período, en Uruguay, creció 44%. En el primer semestre del año pasado, la brecha entre el precio que recibía el productor argentino con respecto al uruguayo fue de -26%, equivalente a U$S 600 millones.

Por todo esto, es inaceptable la iniciativa de la industria de cartelizar el mercado lechero y ensayar una baja masiva del precio que se pagará al productor a partir de enero. Por el contrario, con los elevados niveles de inflación, ese pago debería ser mayor al que hoy se le está haciendo al tambero.

Ante esta situación, el gobierno nacional mostró total desidia por este problema y siguió beneficiando a la industria en detrimento del productor.

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